Prologo
1 – Los primeros días de Seirhan
La
aldea Kryungl estaba intranquila, habían escuchado gritos hacía una
semana y decidieron enviar al guardabosques a revisar la zona de
donde salían, pero este se perdió por primera vez en su vida, pues
había querido atajar por el bosque para no ponerse en peligro ni a
los aldeanos. Cuando por fin encontró el camino hacia el castillo –
lugar donde iba – decidió revisar el entorno y vio un bulto que
parecía un bebe en la otra dirección del camino, justo en medio de
un calvero sagrado, el del árbol Yrgul, fue hacía allí y comprobó
que era un bebe, pero que no lloraba en absoluto.
Gabriel,
pues ese era el nombre del guardabosques no pudo hacer otra cosa que
cogerle y volver a la aldea, si habían sido gritos quizás ese bebe
era el único superviviente que quedaba, algo lógico puesto que no
había otras huellas que las suyas en el calvero, pues revisó el
suelo para descubrir quien podría haber dejado a un niño tan
encantador como parecía que sería en el futuro. Tomo el camino que
conducía a la aldea, llegando cerca de media tarde a ella. En ese
momento los miembros del consejo le dijeron que se reuniera con
ellos, pero ninguno le juzgo duramente puesto que había vuelto al
tener ese bebe.
El anciano de la aldea miro al niño y le quito la manta, casi blanca pura, que tenia y vio como tenía una pulsera dorada, colgada por una cuerda, alrededor de su cuello, en la que ponía Seirhan. El anciano cerro los ojos, coincidía en edad si realmente lo había tenido a tiempo, no solo eso, los pocos pelos que se le notaban eran rojizos, tal y como habían sido todos los de la familia de quien seguramente sería su padre.
El anciano de la aldea miro al niño y le quito la manta, casi blanca pura, que tenia y vio como tenía una pulsera dorada, colgada por una cuerda, alrededor de su cuello, en la que ponía Seirhan. El anciano cerro los ojos, coincidía en edad si realmente lo había tenido a tiempo, no solo eso, los pocos pelos que se le notaban eran rojizos, tal y como habían sido todos los de la familia de quien seguramente sería su padre.
- Es el hijo de un sargento de la guardia del castillo ... – pues había alguno que estaba allí por convicciones y seguramente comprarían a su bebe esa pulsera – Gabriel, no deberías ir a revisar, quien sabe lo que ocurriría si lo haces y ya es demasiado tarde.
- Pero Anciano – pues era el nombre que todos los del entorno le daban – sus padres pueden...
- Su padre nunca se separaría de su mujer o su hijo si no fuese necesario y si lo hiciese, procuraría que irían juntos. No digamos nada, solo que has encontrado a este niño mientras revisabas. Es lo mejor, ya que nadie suele ir al castillo.
Gabriel
asintió, mientras los otros tres hombres y la mujer del consejo
miraban al anciano, sabían que ningún ejercito iría por aquella
zona, puesto que los caminos que llegaban a esa aldea eran bastante
intransitables, aunque rápidos si se conocían. Pero todos temieron
que hubiese sido otra criatura no tan humana la que les ataco, era
mejor que no viese a ninguno de ellos por la zona, pues seguramente
tendría ganas de seguirlo, poniendo en peligro a todos.
- ¿Pero que haremos con ese bebe? – dijo la maestra del pueblo, una mujer de unos 35 años pero que había demostrado que era suficientemente madura para estar en el consejo.
- Habría que darlo a algún matrimonio y propongo a Jorge, aunque muchos dirían que era por favoritismo, tened en cuenta lo que ha pasado con su bebe – el tendero, pues habían decidido que era mejor que estuviese pues se enteraba de la mayoría de las cosas que sucedían en la aldea.
- Sería lo más lógico, pero hay gente que pensaría en favoritismo a causa de quien era su padre y todas las gestiones que hizo para que esta aldea estuviese a salvo. Digamos a todas las esposas que una se quedará con él, mientras la maestra Dilkan lo cuida unos días – dijo el anciano viendo que era la mejor solución, conocía a la mayoría de las mujeres que había por los alrededores y la del herrero les convencería en menos de una semana – Lo siento, pero es lo mejor momentáneamente y siempre se te han dado muy bien los niños, no creo que este sea diferente.
- Bien, pero los que cuido son algo mas crecidos, con este no sabría que hacer ni que darle. No estoy hecha para ser madre.
- No creo que lo tengas mucho tiempo – el único de los miembros del consejo que tenía familia en ese instante, un hombre con el cabello negro y algunas marcas de las que dejan el dedicarse de joven a recorrer los bosques, hasta que consiguió cazarle su esposa.
Convocaron
una reunión para la tarde, en la que pedían asistencia a todas las
mujeres casadas, allí les dijeron lo que el anciano había propuesto
y todas se fueron hacía sus hogares, para hablar sobre la adopción
con sus maridos cuando llegase la noche, mientras Dilkan, con ayuda
de su ama de llaves, cuidaba de Seirhan y se enamoraba del pequeño,
que se veía muy listo, pese a parecer que tuviese mas de dos
semanas, como mucho.
Durante todo el día siguiente las mujeres se peleaban por Seirhan, pero nada más hablar Ann, la mujer del herrero, en una discusión convencía a todas las que se estaban peleando que sería la mejor madre que el niño podría tener; cuando ya había convencido a todas fueron a la escuela, pues eso habían convenido en la reunión y fue la mujer del consejero la que solicito a Seirhan para Ann, pues había comprendido que era lo mejor solo hablar con su marido.
Conforme crecía Seirhan todas comprendieron que sus peleas, cuando lo trajeron, realmente no servían para nada, pues Ann era, tal y como había visto, la mejor madre que podría tener un niño. Los cuidados de los herreros le hacían crecer en disciplina, algo que muchas no conseguían con sus hijos, mientras que en ellos parecía natural que fuese así y sin duda también en presencia, algo que parecía natural en él. Pero había algo extraño en Seirhan, siempre estaba triste, incluso cuando era un bebe y todos le mimaban, incluso más de lo que jamás habrían hecho por sus hijos, lo estaba y Ann opinaba que le entristecían aún mas esos mimos que le daban, así que pidió que no le diesen tantos, lo cual empezaron a hacer a partir de ese momento.
Pero no solo los adultos le valoraban, también sus compañeros de clase veían en él algo que era diferente y ninguno se extrañaba cuando faltaba a clase para irse al bosque, simplemente consideraban que debía ser así. Incluso Dilkan, que ya había llegado a los 40 para el momento en que Seirhan entró en la escuela y demostró que era el más capacitado de sus alumnos, que debía informar a sus padres, se olvido completamente de decirles sus ausencias a su clase, todos le cubrían esas escapadas porque les parecían lógicas de alguna forma.
Durante todo el día siguiente las mujeres se peleaban por Seirhan, pero nada más hablar Ann, la mujer del herrero, en una discusión convencía a todas las que se estaban peleando que sería la mejor madre que el niño podría tener; cuando ya había convencido a todas fueron a la escuela, pues eso habían convenido en la reunión y fue la mujer del consejero la que solicito a Seirhan para Ann, pues había comprendido que era lo mejor solo hablar con su marido.
Conforme crecía Seirhan todas comprendieron que sus peleas, cuando lo trajeron, realmente no servían para nada, pues Ann era, tal y como había visto, la mejor madre que podría tener un niño. Los cuidados de los herreros le hacían crecer en disciplina, algo que muchas no conseguían con sus hijos, mientras que en ellos parecía natural que fuese así y sin duda también en presencia, algo que parecía natural en él. Pero había algo extraño en Seirhan, siempre estaba triste, incluso cuando era un bebe y todos le mimaban, incluso más de lo que jamás habrían hecho por sus hijos, lo estaba y Ann opinaba que le entristecían aún mas esos mimos que le daban, así que pidió que no le diesen tantos, lo cual empezaron a hacer a partir de ese momento.
Pero no solo los adultos le valoraban, también sus compañeros de clase veían en él algo que era diferente y ninguno se extrañaba cuando faltaba a clase para irse al bosque, simplemente consideraban que debía ser así. Incluso Dilkan, que ya había llegado a los 40 para el momento en que Seirhan entró en la escuela y demostró que era el más capacitado de sus alumnos, que debía informar a sus padres, se olvido completamente de decirles sus ausencias a su clase, todos le cubrían esas escapadas porque les parecían lógicas de alguna forma.
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